domingo, 13 de enero de 2008

. Fomingo .



En días como estos, que se apresuran por terminar. Solo queda cerrar los ojos, pensar inconscientemente y esperar. Fumar, comer y tratar de regresar al futuro. Y regresar como si se tratara solo de ayer o de unas horas atrás, cuando no pensaba muy diferente de ahora.

Estoy sentada al lado de la piscina mirando el cielo, que hoy no tiene nada de espectacular. Noto que las horas se arrastran por encima de mí, pero el reloj solo certifica unos cuantos minutos. Siguen y siguen los pensamientos que no hace mucho aborrecía, como si se tratara de una peste que busco ocultar, mientras en lo profundo lucho por erradicarla; no me llevan a ninguna parte ni solucionan el problema que no existe, y dimensiono más grande que un camión y es más pequeño que la sinapsis que lo recuerda.

Y pensar que todo esto comenzó después de que viera a mi progenitor convertirse en un energúmeno con el alma sulfurosa e inútilmente desinfectada con alcohol. Un cigarro tras otro y espero poder controlar la ansiedad que demuestro, no es que no pueda dejarlo, después de todo es solo no prenderlo, no aspirarlo, no disfrutarlo; es solo que tengo una personalidad adictiva a las emociones e ilusiones, y eso, francamente me hace dudar de mi determinación.

Sin darme cuenta había tomado mi MP3 con una pila sin carga suficiente para terminar con lo que había comenzado, y no tenia reservas. Ahora solo escucho el sonido del agua y lo comparo con cierta magia que la naturaleza se esmera en mostrar para que la tomemos en cuenta, y una música casi silenciosa y aburrida de fondo. Luego pienso, ¿porque no se me ocurrió traer algo para leer? Ahora ya es tarde.

Cambio y Fuera. O más profundo y con ligeros cambios.

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